jueves, 9 de junio de 2016

AMBIENTE PROFESIONAL DE APRENDIZAJE


Al revisar mi APA profesional, me encontré con una agradable sorpresa: cada uno de los grupos en los que aprendo y con los que trabajo de alguna manera se tocan, incluso aquellos que se encuentran fuera de la ciudad o del país. Esto me devuelve a la plática de Nicholas Christakis que escuchamos en este cuarto nivel de TRAL, que nos muestra la gran cantidad de interconexiones en las que estamos inmersos, muchas veces sin darnos cuenta. Al final, las redes sociales de las que somos parte, son un ente vivo en sí mismas, modificándose constantemente y acercándonos unos a otros, aún sin quererlo.

 


Recuerdo que cuando leí el libro de Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway me impresionó mucho la frase de John Donne con la que abre el libro:

 

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.

John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions

 
Mientras más nos adentramos en la reflexión de este proceso de aprendizaje, más me siento identificada con esta frase. Aquí el problema está en la falta de conciencia que tenemos de esta pertenencia a redes y el poco uso que hacemos de ellas.  Si potencializáramos esas redes de las que formamos parte, aprenderíamos más y mejor, pero sobretodo seríamos mucho más fuertes como grupo y me atrevería a decir, más sabios como humanidad.

 
Sin embargo, de manera personal, noto en mi APA que tengo poco contacto con algunas redes con las que me gustaría trabajar. He descuidado el contacto antes tenía con ciertos grupos y que me daban una panorámica mucho mayor dentro del área educativa. El gran valor de la tecnología, es que posibilita no solo encontrarnos, sino reencontrarnos, con gente que físicamente puede estar lejos, pero que en conciencia y corazón están cerca o queremos que estén cerca.

 
Para mí siempre ha sido un motivo de reflexión la situación de la tecnología.  Su uso encierra una contradicción difícil de superar, por un lado nos acerca y nos hace comunidad con personas que nunca hubiéramos podido contactar sino fuera por la maravilla de los avances tecnológicos, pero por otro lado muchas veces nos aleja de quien tenemos físicamente cerca.  Muchas veces hasta nos da flojera buscar un momento para encontrarnos en un café a platicar y preferimos hacerlo vía WhatsApp, cuando no es lo mismo llorar y reír juntos que a través de un mensaje solidario.


Tal vez una manera de superar esta contradicción interna en la que nos han metido las herramientas tecnológicas, es tomar conciencia de la importancia de las redes, más allá de las posibilidades de comunicación que ofrece la tecnología.  Es decir, entender que somos parte de una comunidad lo queramos o no, que solos somos mucho más débiles e indefensos y que tomar conciencia de que somos una red nos permite aprende mejor, trabajar mejor y crecer en lo personal y en lo colectivo.

 

2 comentarios:

  1. Hola María del Carmen. Saludos desde San Salvador, El Salvador. Veo que haces mención dos veces del concepto de unidad, veamos: "...pero sobretodo seríamos mucho más fuertes como grupo..." (despues de la cita de John Donne) y tambien "...que solos somos mucho más débiles e indefensos..." (hacia el final del blog). Eso, inmediatamente trajo a mi cabeza el concepto de control, ese famoso control que existe en la aulas con aprendizaje centrado en el profesor (claro ejemplo de la red centralizada). Me atrevo a afirmar que las generaciones nativas a la era digital no poseen intrinsecamente esa necesidad de control (por lo menos no como se pensaba anates), son muy capaces de explorar el mundo sin hechar de menos el control y para mi, bueno, tengo 38 años, el control es lo que evita que me sienta indefenso, inclusive al pertenecer a un grupo.
    Bueno, para ir aterrizando, el control, así como las redes centralizadas, han evolucionado pero en escencia el concepto sigue en boga. Al pertencer a un grupo, existe un control latente, de lo contrario, como explicas que cuando alguien se sale los estandares del grupo (se sale del huacal decimos acá)se le aisle. Entonces como unidad esta se vuelve más fuerte (estoy en acuerdo con tigo), pero ¿Que pasa a nivel individual? y en cuanto al control ¿No te parece que las redes distribuidas exigen control también?

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  2. Estimado Rafael:
    Entiendo tu preocupación por el control o por convertirnos en una manda o en una masa no pensante, pero desde donde yo hago la reflexión tiene que ver con la idea de comunidad. Claro que siempre está la tentación del poder sobre el otro, del control por un lado y de el dejarse llevar para evitar el conflicto. Sin embargo, creo que mientras más distribuidas sean las redes, más tendremos que ir venciendo esas tentaciones. Aquí la educación juega un papel fundamental, "una educación que enseñe a pensar, no a obedecer" o como dicen los hermanos zapatistas aquí en México "a mandar obedeciendo" en búsqueda siempre del bien común.
    Gracias por tu comentario tan reflexivo. Un gusto saludar a Centroamérica.
    Te comparto que mi hijo siempre me dice que le gustaría mucho conocer tu país, ojalá y algún día lleguemos por allá.

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